EL CAFÉ DE LOS VIERNES Y... COSAS QUE SON UN PUÑETERO INFIERNO HACER CON NIÑOS

viernes, 7 de abril de 2017



Hoy te contaría que soy la Infanta Cristina y que el título de este post es real. No es una exageración.
Vaya por delante que soy una madre amantísima, y el título y contenido de este post no tiene nada que ver con lo muchísimo que los quiero. De hecho, no se porque narices me estoy justificando si yo lo se y punto, pero es que en mi caso, es que hay varias lectoras que trabajan en Servicios Sociales y, llámame exagerada, pero no quiero lios.

Vamos al tomate de esas cosas que me ponen absolutamente de los nervios

1. Esquiar: Esto ya te lo comenté en este café. No el hecho de esquiar, que es muy guay bajar las pistas con ellos, si no, todo lo que conlleva los actos previos y post al esquí. Como ya te lo conté, no quiero marearte más con el tema y mucho menos desanimarte, que ya hay alguna que se ha dado de baja del esquí después de leerme.

2. Ir a Comprar: Pero comprar cualquier cosa. La ropa ya ni me planteo llevarles a probar. Cojo varias tallas y las probamos "tranquilamente" en casa. La venta on line,me ha salvado la vida. Ahora una cosa te digo, como lleguen al pavo y me digan que les acompañe de tiendas (cosa que me extrañaría muchísimo) creo que me voy a negar en redondo por todos los años que llevo entrando y saliendo de las tiendas a la velocidad de la luz.
En este apartado también entra comprar comida. Vamos, ir al super. Ponen toda la buena voluntad cada uno una cesta (y siempre suele haber alguna señora damnificada en toda la espinilla. Normalmente, yo) con una ruedas malévolas que hacen girar la cesta a toda pastilla, cada uno preguntándome cada 30 segundos: "podemos esto?" "podemos esto otro?" (por supuesto huevos Kinder y similar jamás se me ha dado el caso de que vengan con una bolsa de espinacas) Y yo con la cabeza como un bombo, claro.
No. Me niego. No vuelvo a ir con ellos. Aunque durante estos 10 días de vacaciones muramos de inanición

3. Hacer cualquiera de las cosas que harías normalmente en la intimidad del baño. En mi casa es que es cerrar la puerta del baño tras de mi y mis hijos sienten una especial atracción hacia esa puerta parecida a la de la niña de Poltergeist hacia la tele. Tal cual. Además, antes de tener a nuestros vástagos, tuvimos la genial de idea de poner un cristal (opaco, no somos tan exhibicionistas) en la puerta del baño para que le "diera luz al pasillo". Genial idea, pienso ahora. Me inquieta bastante estar metida en el baño y encontrar dos sombras-pegotes en el cristal. Es que siempre que entro yo, necesitan entrar ellos o tienen algo superimportante que decirme.

4. Pintarme la raya del ojo. Esta es una de las cosas que hago con la puerta del baño ya abierta (después de que no puedan contenerse más al otro lado). Vaya por delante que mi experiencia en el automaquillaje es muy limitada. Pero si con todo lo demás me defiendo, con la raya del ojo la cosa se complica y si tengo cuatro ojos mirando como lo hago, más aún. No consigo que me salgan las dos rayas iguales y lo acabo dejando y normalmente voy desequilibrada (en cuanto a raya en el ojo se refiere. De lo otro... ni hablamos)

5. Gimnasia en casa. Vamos a ver, yo es que soy de la generación del aerobic con Eva Nasarre, que aunque flipes mucho viendo el vídeo si tienes menos de 35, te aseguro que esta tía revolucionó el mundo fitness (como ahora nos hemos empeñado en llamarlo) sobre todo para hacer en casa. Y cuando tienes niños y no tienes tiempo para ponerte en forma dices "esto en casa está chupado". Te pillas un par de tablas de gimnasia (adaptadas al siglo XXI) y te crees que es tan fácil:

JA!! La misma atracción que sienten mis pollos hacia la puerta del baño, la sienten hacia las mancuernas y mi esterilla. Y que pasa? Que acaban con una en la cara, resbalándose con la esterilla, queriendo hacer lo que que intento hacer hago y que, termino dejando. Asi que he optado por hacer deporte SOLA



Y por último, pero es que no la quiero enumerar, porque siempre lo intento y hago el esfuerzo es... COCINAR. A ver, me encantaría ser de ese tipo de madres que en un plisplas hacen unas galletas en las que todos ríen y al final organizan una merienda de lo más Hola!. Y ya si las hago sin azúcar y sin aceite de palma.. la pera limonera.

Yo no pido que salgan galletas perfectas, yo solo quiero que no acabemos como el rosario de la aurora, con harina con toda la cocina, a punto de rebanarse un dedo con la batidora y yo hecha un manojo de nervios por todo lo que tengo que recoger. Así que, este punto lo pongo en cuarentena, porque lo voy a volver a intentar.

Y tú? Que me cuentas? Que cosas te ponen de los nervios con tus churumbeles???

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